El blog de Javier García Aranda

La reforma del Estadio de Anoeta: certezas y dudas

Javier García Aranda – febrero 2015

“Desde ese cariño a lo blanquiazul está escrito en este blog todo lo relativo a la Real, incluidas las críticas que, además, nunca van dirigidas al “ser” de la Real Sociedad -entendido en su sentido más filosófico- sino al “devenir” de la entidad como consecuencia de actitudes, decisiones, acciones o, también, ausencias u omisiones de todos/as y cada uno/a de quienes nos sentimos parte de la Real (MI REAL SOCIEDAD; Javier García Aranda -2014).

No me resulta fácil posicionarme ante la reforma del Estadio de Anoeta, y menos cuando mi postura no es incondicionalmente favorable a la intervención. No me resulta fácil, porque me siento de la Real. Al menos tanto como los que llevan tiempo trabajando para que se lleve a cabo la reforma del estadio, desde el convencimiento de que en ese proyecto se juega una parte importante del futuro de la entidad.

En este asunto -como en otros- lo que a uno le queda es ser fiel a sus convicciones y a su forma de ver las cosas. Y, con cariño hacia la Real Sociedad y con respeto hacia las personas que han tomado o vayan a tomar las decisiones, discrepar en aquello en lo que uno tiene sus propias certezas y plantear algunas dudas razonables.

Todo ello desde la presunción de que aquí todo el mundo actúa con honradez. Pero también con la experiencia de que, en las Historias de Anoeta y, en particular, en lo referente al estadio, no siempre se ha acertado. Y en el desacierto no todo el mundo es inocente, porque quienes toman decisiones están obligados no sólo a ser honrados, sino también a conocer en profundidad aquello sobre lo que deciden.

Y eso implica tener datos contrastados suficientes como para establecer hipótesis razonables sobre las consecuencias que van a tener sus decisiones. Y, al menos en casos como en el que nos ocupa, con un presupuesto inicial cercano a los 50 millones de euros, esas hipótesis tienen que estar cuantificadas: no vale con intuiciones y buenas intenciones.

Además, en una Sociedad Anónima Deportiva con miles de pequeños accionistas como es la Real Sociedad, esas hipótesis deben ser públicas, para que, después, se pueda valorar el grado de acierto y, por tanto, poder juzgar si eran o no razonables. En verdad, ésta es la única forma en que puede actuar quien toma decisiones, si pretende hacerlo con honradez y transparencia. Aunque luego resulte que estaba equivocado.

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