El blog de Javier García Aranda

Javier García Aranda – 2014

Cuando a finales de los años 80 se proyectó el actual conglomerado de instalaciones deportivas que conforman el complejo deportivo de Anoeta, se presumía de que se trataba de la mayor concentración de instalaciones para el deporte de alto rendimiento del estado español, con excepción de las previstas para los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.

Desde entonces han pasado más de 20 años. La perspectiva que da el tiempo permite valorar aciertos y errores. Como se dice popularmente, después de visto, todo el mundo es listo. Pero entre los fallos cometidos en Anoeta (unos ya han sido admitidos y otros todavía no) hay algunos que podrían -y deberían- no haberse cometido por una sencilla razón: no hacía falta que pasaran veinte años para que se certificaran como errores, porque ya entonces había datos suficientes para saber que algunas de las decisiones tomadas eran erróneas.

No se trata de hacer ahora un juicio histórico de aquellas decisiones y mucho menos de quienes las tomaron o las aceptaron. Pero, dado que el estado del complejo de Anoeta pide a gritos una revisión en profundidad y, en particular, está en candelero la remodelación del estadio en el que juega la Real Sociedad, parece pertinente poner sobre la mesa datos, informaciones o, incluso, opiniones que contribuyan a evitar que se cometan los mismos o parecidos errores de hace 20 años y a posibilitar que se enmienden algunos de los cometidos.

En todo caso, espero que, cuando menos, alguna de estas “Historias de Anoeta” sirva para que no se cuenten milongas cuando se pretenda explicar por qué se toma o se deja de tomar una decisión.