El blog de Javier García Aranda

Las correcciones del maestro

Javier García Aranda – febrero 2019

Las obras galardonadas en los certámenes literarios celebrados en la asociación Helduen Hitza durante el periodo 2012-2017 fueron recogidas en una antología. En ella están incluidos tres relatos con los que me enzarcé en esas lides: Tiempo de espera (primer premio en 2016); Un poco de magia y El hombre de la Puerta del Sol (primer premio y accésit en 2017). En el pasado otoño regalé un ejemplar de la citada antología a mi amigo Félix Vázquez. Como escribí en la dedicatoria, FV es “poeta, músico y republicano”.

Al cabo de unas semanas, FV me llamó para decirme que se había leído los relatos recogidos en el libro. El que más le había gustado de los escritos por mí había sido El hombre de la Puerta del Sol. Y estaba intrigado por saber cuánto de realidad había en él. Le expliqué que, como ya indiqué cuando lo publiqué en este blog, “la historia me la contó su protagonista, mi amigo José Miguel Unanue Letamendi” y que, por tanto, dicho relato, “como casi todos, está basado en hechos casi reales aderezados con pequeñas dosis de imaginación”.

Tras bajar su tono de admiración al comprobar que la rocambolesca historia no era en su integridad fruto de mi imaginación, FV me sorprendió al manifestarme que él hubiera finalizado el relato con una poesía. Le confesé mi escasa vocación y nula capacidad para expresarme a través de poemas. Y, para corroborar mis palabras, le expliqué la trabajosa experiencia vivida durante la redacción de ONCE SÍLABAS PARA BESOS Y VIDA, escrito al hilo de lo expuesto en Un beso de versos endecasílabos con rima asonante.

Tras hacer llegar a FVel citado poema (en papel, porque él no utiliza ordenador, ni tampoco teléfono móvil), me respondió -como era predecible- con una crítica demoledora. Ya contaba con que me dijera que “no entendía nada”, porque al enfrentarme al reto de escribirlo tenía bastante con conseguir que los versos fueran endecasílabos y tuvieran rima asonante. ¡Como para preocuparme de que, además, se entendiera!

Pero, precisamente por ese empeño casi exclusivo por los aspectos técnicos más elementales (FV me habló del ritmo interno del poema, y aquello me sonó a música celestial), cuando me hizo saber el fallo cometido, quedé sumido en la miseria. Porque, a pesar de haberme puesto al día de los conocimientos básicos adquiridos cuando cursé el bachillerato (incluido el asunto de las sinalefas), se me pasó por alto un error imperdonable en el recuento de sílabas.

En efecto, como me explicó FV, en el verso “El despertar a la nueva juventud”, no se deben contar sólo las once sílabas que tiene para un prosaico como yo, sino que, al ser aguda la palabra final, se contabiliza una sílaba más. Por tanto, el verso sería de doce sílabas y no un endecasílabo, como era mi pretensión. Según el maestro, el asunto tenía fácil arreglo: suprimir el artículo “El” con el que comienza. Y añadió que con este pequeño retoque, además de convertirse en un endecasílabo de verdad, el verso -“Despertar a la nueva juventud”- subía peldaños en la escala de expresión poética (FV dixit).

No obstante, para escarnio propio, he decidido dejar patente (entre paréntesis) la huella de mi error técnico. Así mismo, como corolario de lo aprendido en el asunto, he redactado un pequeño aviso para navegantes. Está escrito en renglones, como los poemas, aunque sin rima. Tampoco tiene ni el ritmo ni la inspiración poética que lo podrían convertir en una silva, aunque a algún profano podría parecérselo. Pero seguro que no logra despistar al maestro Félix Vázquez.

Acceso a EQUIVOCARSE MERECE LA PENA

¿Quieres hacer algún comentario? – Iruzkinik egin nahi duzu?