El blog de Javier García Aranda

Ana de la Vega

Javier García Aranda – 2014

Ana de la Vega era mi amiga. Era una mezcla alquímica irrepetible de capacidades, pasiones, intuiciones y sensibilidades que la hacían capaz de simultanear con éxito su oficio de directora de un centro deportivo con su vocación de poetisa. Tuve suerte: me eligió como amigo. Y cuando nos dejó, todavía demasiado joven, entendí para siempre las palabras tantas veces escuchadas a otro poeta, Alberto Cortez: “cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”. Hasta siempre, Ana.

PS: el artículo que se reproduce fue publicado en diciembre de 1992, en la revista Dirección Deportiva editada por Sports Quality International.

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