El blog de Javier García Aranda

La operación EIBAR

 Javier García Aranda – 2014

Soy accionista del Eibar. En el año 2005 compré una acción. Al igual que cuando he suscrito acciones de otras sociedades anónimas deportivas (la Real Sociedad o el Real Unión), era consciente de que era un dinero donado a fondo perdido.

La operación resultó un tanto curiosa porque para llegar a ser titular de una acción cuyo valor nominal es 60,10 euros (según consta en el título de propiedad que me enviaron) aboné previamente 180 euros a la Sociedad Mercantil MENDATE S.L. Al parecer, el Eibar había anunciado una “campaña de venta de 2700 acciones en autocartera” al susodicho precio de 180 euros (aunque, según mis informaciones, en aquellos momentos el Eibar no tenía autocartera de acciones y, de hecho, quien me la vende es una sociedad instrumental del propio Eibar).

La donación al Eibar era una forma de mostrar mi simpatía y solidaridad con una entidad con algunos de cuyos directivos había mantenido una cordial relación durante varios años; precisamente la época en la que se gestiona que el Eibar no renueve el convenio de colaboración que desde 1992 mantenía con el Athletic (que está en el origen de “La operación Eibar”) y suscriba un nuevo convenio con la Real Sociedad.

La historia es que en 1992 la normativa obligó a la Sociedad Deportiva Eibar a convertirse en sociedad anónima deportiva para poder seguir participando en la liga profesional de fútbol. Para ello debía reunir un capital social de cerca de 400.000 euros de la época (aunque en aquel momento se contaba en pesetas). La suscripción de acciones para que el Eibar continuara su periplo deportivo en el fútbol profesional no alcanzaba la cantidad estipulada, lo que condenaba al Eibar a abandonar la Segunda División (que según la normativa es una categoría “profesional”) y a descender a la Segunda División B (que según la normativa es una categoría “no profesional”).

Llama la atención que en un pueblo como Eibar, en el que, a pesar de que las crisis del último cuarto del siglo XX hicieran estragos económicos importantes, es conocida la existencia de estirpes de reconocida solvencia económica, nadie diera un paso al frente para poner en el Eibar dinero suficiente como para cubrir su capital social.

En 1992 quien acudió al rescate fue el Athletic (al que, por cierto, la mandanga legal que rige el asunto futbolero nunca ha obligado a convertirse en sociedad anónima deportiva). Y a mi me parecía -y me parece- que permitir que el Athletic se enseñoreé de la cantera del fútbol guipuzcoano era y es un riesgo que la Real Sociedad no puede permitir. De eso va “La operación Eibar”.

Salvando todas las distancias con la situación del año 1992, la historia amenaza con repetirse. Es sabido que para continuar en el fútbol profesional (en Segunda o en Primera División), el Eibar debe realizar una ampliación de capital. ¿Se logrará esta vez que los eibarreses de pro aflojen el bolsillo? A estas alturas, no sería de recibo que alguien pusiera sobre la mesa otra operación Eibar.

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